El Camino De La Resistencia

English version on Internet: Path of Resistance The practice of Civil disobedience Per Herngren, 1993, p 214, New Society Publishers, ISBN USA 0-86571-253-0.

CAPÍTULO 1

EL CAMINO DE LA RESISTENCIA: LA DESOBEDIENCIA CIVIL

1.1 ¿QUÉ ES LA DESOBEDIENCIA CIVIL?

La desobediencia no es nada nuevo, pero ‘Desobediencia Civil’ sí que lo es. La idea de desobediencia civil surgió por primera con el autor estadounidense Henry David Thoreau, en su ensayo ‘Civil Desobedience’, en 1849.[1] Él rehusó pagar los impuestos de guerra en protesta contra la esclavitud, la opresión y la guerra de Estados Unidos contra México. Rehusar pagar impuestos no era nuevo, ya había sido hecho por sus predecesores unos veinte años atrás, entre otros; Karl Marx también intentó convencer a la gente para que rehusaran pagar impuestos durante la revolución en Europa en 1848. Lo original en Thoreau fue tomar en cuenta la reacción de la sociedad como otro elemento importante dentro de la desobediencia civil. Él concibió estas acciones como un todo donde la condena legal era, al menos, tan importante como la acción de quebrantar la ley. Esto hizo de la desobediencia civil una forma de acción novedosamente especial. De esta manera la condena –o la superación del poder de la condena- se convertía en el fundamento de la desobediencia civil. Thoreau afirmó que ‘hay un derecho superior a la ley y que la acción derivada de ese derecho es revolucionaria’.[2]

El gobierno de un país es impotente sin la obediencia y cooperación de las personas ciudadanas. Mahatma Gandhi- quien lideró la lucha contra el colonialismo inglés en la India- demostró en la práctica que la desobediencia masiva puede hacer que el poder estatal se vuelva inefectivo. ‘Si el hombre (la persona) comprendiera que obedecer leyes injustas es deshonroso, ninguna tiranía lo esclavizaría’, dijo Gandhi.[3]

Esto nos lleva a otro aspecto original de Thoreau. Su resistencia fue orientada directamente hacia los ciudadanos obedientes al sistema, no hacia el gobierno que producía lo que Thoreau denominaba como hechos injustos. Thoreau consideró que quienes brindan el mayor apoyo a la injusticia y ‘el más serio obstáculo para las reformas’ son aquellas personas que, en lugar de oponerse activamente al estado, se someten a la obediencia de éste.[4] Él Asumió que había suficiente gente para parar la guerra y la esclavitud si ellos se movían de las puras opiniones a la desobediencia activa. Estas personas obedientes a los gobiernos siguen conformando el más importante objetivo de la desobediencia civil.

El problema es que la mayoría de los seres humanos hemos optado por ser obedientes. Sin embargo, cuando alguna gente acepta las consecuencias de la insubordinación a través de la desobediencia civil, otras son retadas a quebrantar las leyes y las decisiones estatales injustas. De hecho, muchas personas han seguido dicho ejemplo. En este sentido esas personas nos muestran, al igual que Thoreau, que uno de los obstáculos para la creación de un mundo justo– el miedo a las consecuencias personales- puede ser superado.

1.1.1        Una definición de Desobediencia Civil

La desobediencia civil ha surgido de las tradiciones humanistas y liberales. Muchas de las personas que han batallado seriamente con el dilema de las democracias contemporáneas han usado la desobediencia civil como un medio  democrático para minorías y otros grupos que han sido oprimidos por sus luchas a favor de la justicia. Sin embargo, la desobediencia civil ha sido usada también en muchas dictaduras en el Tercer Mundo y en regímenes socialistas de partido único para confrontar tales regímenes. La dinámica de este método se fundamenta en la base misma de la democracia: el diálogo. Si la desobediencia civil funciona es debido únicamente a su dinámica democrática interna. Mantener el diálogo acerca de las acciones correctas es esencial para eliminar leyes injustas. Este principio del diálogo es una de las diferencias entre este método y métodos de efecto directo tales como el boicot, la huelga, la desobediencia a escala masiva. Por supuesto que estos últimos métodos también pueden ser útiles para mejorar las democracias. Sin embargo, ante todo son medios de presión política, no métodos integrales de lucha que reten a las personas a superar sus miedos personales a desobedecer a las autoridades.

¿Cuál es el rol de la desobediencia civil en una democracia?

En su ahora clásico libro, A Theory of Justice, de 1971, John Rawls examina el papel de la desobediencia civil en aquellas democracias cuyas políticas irían acordes con la voluntad de su población, es decir, en las ‘democracias coherentes’.[5] De acuerdo a Rawls la desobediencia civil es fácil de justificar en un régimen injusto, es decir, en un país donde el gobierno no sigue la voluntad de la mayoría. Los problemas  surgen, sin embargo, en las ‘democracias coherentes’. El autor parte del hecho de que quienes practican la desobediencia civil pertenecen a una minoría que se ha separado de la voluntad de la mayoría.

Según Rawls, la desobediencia civil no se puede justificar apelando a puntos de vista religiosos o personales. Para justificar tales acciones debemos acudir al sentido de justicia de la sociedad en cuestión. Rawls presupone que en las ‘democracias coherentes’ los ciudadanos tienen un conocimiento básico de la justicia. La desobediencia civil, por tanto, provee a una minoría de un método para hacer reflexionar a la mayoría sobre si la desobediencia civil está acorde a su sentido de justicia. En este sentido, una acción de desobediencia civil funciona como una demanda hacia la mayoría de la sociedad.

Rawls enfatiza que decidir cuándo una acción de desobediencia civil es correcta o no es un acto totalmente personal. Cada individuo es responsable de sus propios actos. Por supuesto esto no quiere decir que nosotros podamos hacer todo lo que queramos. Ser un ciudadano responsable significa respetar los principios políticos que conforman los cimientos legales de nuestras democracias.

Desobediencia Civil es, escribe Rawls, un acto público, no violento, consciente, político e ilegal. El objetivo de la desobediencia civil es, generalmente, cambiar una ley o una decisión del gobierno. Un acto de desobediencia civil apela al sentido de justicia de la mayoría de la sociedad, y su mensaje es que los principios de la convivencia social entre ciudadanos libres e iguales han sido violados. Rawls hace una distinción más diciendo que la desobediencia civil ‘directa’ debe ser dirigida hacia la ley que se quiere cambiar y que la desobediencia civil ‘indirecta’ debe ser dirigida a una ley o decisión gubernamental diferente a la que se quiere cambiar.

Yo prefiero usar una definición que es más general y, en algún sentido, más limitada que la de Rawls.

La desobediencia civil es una acción pública basada en la no-violencia. Es ilegal o desafía mandatos. La intención directa de la acción es mantener o cambiar un fenómeno en la sociedad. Y las consecuencias personales de la acción son asumidas y conformar una parte importante del mensaje.

‘Civil’ comúnmente es usado en un sentido amplio de relación con la ciudadanía. En el movimiento de no-violencia ‘civil’ tienen una definición más precisa. En este contexto, ‘civil’ es lo opuesto a ‘violencia’. Quienes realizan actos de desobediencia civil actúan de manera civilizada, respetando la dignidad humana de la contraparte. Con ‘contraparte’ me refiero al grupo de personas contra quienes van dirigidos los actos de desobediencia civil, a la parte acusadora en las discusiones y juicios generados por los actos de desobediencia civil, esto es, personas políticas de profesión, representantes de la ley o personas propietarias de empresas.

Mi definición es más amplia que la de Rawls. Yo elimino la exigencia de una convicción personal profunda para quienes ejercen la desobediencia civil. Yo no veo razón alguna para incluir -en la definición de desobediencia civil- un juicio sobre la psique y la conciencia de quienes ejecutan tales acciones. La desobediencia civil sigue siendo tal aún en el caso de que algunos escépticos participen en ella. Al igual que las personas crédulas, las escépticas también pueden -durante un juicio- comenzar un diálogo acerca de qué es correcto y qué es incorrecto. Yo estoy más interesado en el aspecto político de las acciones que en juicios personales de los participantes.

Otra diferencia entre la definición de Rawls y la nuestra es que nosotros no hacemos diferencia entre objeción de conciencia y desobediencia civil. Objeción de conciencia es desobedecer una decisión u orden por razones de conciencia. Por tanto, argumenta Rawls, esta acción es más moral que política. Sin embargo, objeciones de conciencia públicas en un lugar de trabajo desatan consecuencias políticas. En este sentido y de acuerdo a mi definición, la objeción de conciencia también es desobediencia civil en aquellos casos en los que dicha objeción cumple los requisitos mencionados anteriormente en nuestra definición.

Por otro lado, en un acto público de desobediencia civil no se evaden las consecuencias de la acción. Por lo tanto, pintar un mensaje político anónimo en una pared no es desobediencia civil.[6]

La desobediencia puede ser ilegal de acuerdo a una ley y legal de acuerdo a otra. El planteamiento de la le hecha por la resistencia contra el racismo de Martín Luther King y del movimiento estadounidense por los derechos civiles es un ejemplo. En muchos casos sus acciones fueron apoyadas en leyes federales. El desmantelamiento de armas del movimiento ‘Azadones’[7] también es un buen ejemplo de ello. Durante la primera parte en los juicios nosotros planteamos que las armas que nosotros desarmamos son ilegales de acuerdo a la ley internacional (Los Principios de Nuremberg[8], por ejemplo) y que, de acuerdo a esa ley, nosotros estamos obligados a actuar en contra de dicho armamento.

La desobediencia civil es siempre un acto político, pues va más allá de los intereses personales de quienes participan en ella. De ahí que algunas personas no incluyan los actos privados en la desobediencia civil. Sin embargo, los intereses personales pueden ser en muchos casos el interés primario.

Una amiga mía se despertó una mañana mientras su cama era envuelta por una nube de polvo. La compañía propietaria del edificio de apartamientos había comenzado a renovar el apartamento de al lado. Mi amiga rehusó pagar la renta y puso una demanda para ser indemnizada. El arrendador estuvo de acuerdo con dichas demandas. Mi amiga fue indemnizada y no tuvo que pagar la renta de ese mes. Aún cuando la lucha de mi amiga fue personal, esta fue hecha como inquilina, por lo cual sobrepasó sus intereses personales y, consecuentemente, puede ser denominada como desobediencia civil. La resistencia civil fue por mucho tiempo un sinónimo de desobediencia civil. No obstante, ahora es usada básicamente para indicar desobediencia civil en tiempo de guerra contra invasiones o golpes de estado. ‘Obediencia Divina’ u ‘Obediencia Sagrada’ son usada de manera similar que desobediencia civil.

Al comienzo Gandhi usó la expresión ‘resistencia pasiva’ con un sentido similar al de‘resistencia no-violenta’. Pero esa expresión ha perdido popularidad desde que la palabra ‘pasivo’ le dio un sentido erróneo.

Como dije al principio, resistencia significa desobediencia o rechazo. Este es un concepto amplio que puede ser usado para cualquier cosa, desde la defensa militar hasta el rechazo de mi hermano a comer su cena. La resistencia no es siempre algo bueno. También puede ser destructivo. Hasta la resistencia no-violenta es, en algunas ocasiones, negativa, al igual que la desobediencia civil. Quienes piensan que la desobediencia civil es siempre correcta ponen este método por sobre las necesidades y los deseos de la gente. Como cualquier otro acto, la desobediencia debe ser juzgada de acuerdo a la intención y la forma en que es llevada a cabo. Ni los resultados políticos positivos ni el uso de un método correcto pueden justificar una acción que viole los derechos humanos.

Las discusiones sobre la desobediencia civil tienden a enredarse en malentendidos y suposiciones. Un par de conceptos que colaboran a estas confusiones son “extraparlamentario” ytrabajar fuera del sistema”.

Extraparlamentario se refiere a aquellas actividades políticas y sociales que no hacen uso de los canales parlamentarios. Esto se da, por ejemplo, cuando organizaciones eclesiales toman la iniciativa, sin tomar en cuenta a las autoridades locales, de mejorar la situación de las personas que carecen de vivienda.

Equivocadamente, los conceptos extraparlamentario y desobediencia civil han sido considerados como sinónimos. ¿Quién ha dicho que la desobediencia civil tiene que ser extraparlamentaria? Desobediencia civil parlamentaria, por ejemplo, se da cuando una municipalidad se declara zona libre de armas nucleares en contra de la voluntad del parlamento nacional o cuando el alcalde de San Francisco exhorta a los trabajadores sociales a no entregar refugiados a las autoridades migratorias.

La expresión “trabajar fuera del sistema” es también extraña. Eso debería implicar de irse a vivir en una isla y tratar de sobrevivir el mayor tiempo posible. La desobediencia civil es lo contrario. Hace resistencia dentro del sistema político, jurídico y económico, desafiando el mal uso de la ley por parte de los que están en el poder.

1.1.2 Diferencia Entre Desobediencia Civil y Acción Directa

El objetivo principal de la Desobediencia Civil -como método- es ser un camino que anime a otras personas a desobedecer, y no tanto influenciar la opinión pública. La acción de desobediencia por sí sola no puede alcanzar este fin. Pero sí lo hará si se le acompaña de una condena judicial contra quienes ejecutaron la acción. Por supuesto que en esta situación  no es posible mantener que el método de Thoreau sea siempre el más adecuado. La Desobediencia Civil es sencillamente un método que puede ser usado en ciertos contextos históricos y para lograr algunos objetivos.

Grupos como la organización medioambiental Greenpeace, por ejemplo, mantienen que ellos no usan la Desobediencia Civil, a pesar que muchos de sus actos son ilegales. Cuando los activistas de Greenpeace se aferraron de la verja de un barco que intentaba verter desechos en el mar, los efectos políticos de su acción fueron importantes. Esa acción, con la ayuda de los medios de comunicación, buscaba cambiar la decisión de los responsables de deshacerse de aquella basura.

En una acción directa el fin se vuelve el medio. Esto puede darse incluso sólo simbólicamente, como cuando el movimiento de paz en Suecia comenzó a trabajar seriamente contra la exportación de armas en 1983. En una ocasión un grupo de trabajadores por la paz detuvimos un barco que transportaba armas. Inmovilizando aquel traslado de armas durante una hora nosotros intentábamos mostrar simbólicamente nuestro verdadero objetivo, la interrupción total de la exportación de armas desde Suecia.

Una acción directa también puede ser la realización de una meta inmediata. Este es el caso cuando un grupo de personas que viven en la calle se toma una casa, o cuando se establece una tienda que vende productos comprados únicamente a cooperativas del Tercer Mundo. Esta última es una acción directa legal que crea una economía alternativa a pequeña escala.

Muchas acciones directas también son indirectas y simbólicas porque ejercen influencia sobre quienes toman las decisiones y sobre otras personas. Por ejemplo, para Greenpeace la razón de sus acciones directas es el fuerte efecto indirecto que éstas puedan tener. Greenpeace consigue ese efecto indirecto mostrando qué es lo que se debe hacer. Cuando sus activistas se agarran fuertemente de la baranda de un barco, ellos impiden físicamente que dicho barco vierta desechos en el mar. Las acciones simbólicas no excluyen el uso de símbolos de fuerza. Los activistas cristianos en Inglaterra, por alguna extraña razón, han usado mucho el auto-encadenamiento, es decir, encadenarse entre ellos o con verjas y portones de bases militares como método de bloqueo. El objetivo de esto no es lograr algo a través de la fuerza de las cadenas, sino transmitir su mensaje a la población.

A finales de los sesenta en Estados Unidos surgió un conflicto entre las personas partidarias de las acciones físicas directas y aquellas que defendían la desobediencia civil. Similar debate se está llevando a cabo ahora en Europa. Algunos grupos feministas, por ejemplo, sostienen que actos de resistencia física conducen a un ‘balance de terror’ fundado en la fuerza física, lo cual excluye a muchos grupos de la lucha. En este caso la lucha no violenta se vuelve elitista. Nosotros pensamos que la resistencia física es útil sólo en ciertas situaciones, especialmente cuando participa mucha gente y las autoridades no están dispuestas a hacer uso de todos los recursos necesarios para detener a los manifestantes. En estos casos las autoridades se ven obligadas a negociar. Sin embargo, nosotros no hemos llegado a esos niveles todavía. Para detener la fabricación de armas a través de acciones efectivas se necesitaría la participación de muchos miles de personas.

Mientras no lleguemos a ese punto, la desobediencia civil seguirá siendo más adecuada para hacer resistencia y generar diálogo. No obstante, Incluso durante actos masivos de resistencia la discusión con la contraparte seguirá siendo importante. Recordemos que la democracia está basada en la premisa de que todas las partes involucradas deben llegar a un acuerdo. La resistencia, por tanto, debe fundamentarse en las condiciones para la democracia.

Otro riesgo de la resistencia física efectiva es que, cuando falla, genera frustración en quienes la llevaron a cabo. El resultado puede ser una lucha innecesaria -generalmente contra la policía- que, además, produce el efecto opuesto del pretendido. En estos casos la resistencia física se vuelve una justificación para el comportamiento violento de los oponentes y un obstáculo para que más personas se sumen al movimiento de resistencia. En lugar de una acción directa útil- en la que el fin se convierte en los medios- la lucha por mostrar quién es físicamente más fuerte conlleva el riesgo de volverse su propia negación- en la que los medios se vuelven el fin. Y esto es caldo de cultivo para más violencia.

La desobediencia civil depende del contacto directo con quienes mantienen el sistema. Y para mantener ese diálogo, las acciones y sus consecuentes juicios legales son necesarios. El testimonio de las personas que asumen las consecuencias de sus actos de desobediencia civil anima a otras personas a  hacer lo mismo.

1.2 EL MÉTODO DE LA ÉTICA

La desobediencia civil puede, en el mejor sentido, ser vista como un diálogo. Es un diálogo con la contraparte a través de acciones y procesos judiciales; y un diálogo con otros ciudadanos en por el desafío que les representa la condena judicial contra algo justo. Este diálogo es acerca de dos puntos: qué es posible e imposible, y qué es correcto e incorrecto.

Cuando yo era adolescente, durante un fallido intento en partidos políticos, pude apreciar cómo las discusiones sobre qué es correcto y qué es posible eran separadas. La no-violencia hace todo lo contrario. En ella la ética y las condiciones dadas se mantienen fuertemente conectadas y esto conlleva conflicto. La resistencia está basada en ambas condiciones- lo que se debe hacer y lo que se puede hacer.

Hasta cierto punto nosotros y nosotras permitimos que otras personas controlen nuestro comportamiento a través de la percepción que tenemos de lo que comúnmente es aceptado como ‘posible’. A través de nuestras actitudes las personas reafirmamos o censuramos esta idea generalizada. Por ejemplo, mundialmente es considerado como algo evidente que en negociaciones de desarme sólo los gobernantes pueden decidir qué armas deben ser destruidas. Cuando nos enteramos que quienes trabajaban en alguna fábricas de armas u otras personas repentinamente comienzan a destruir armas, nuestra percepción de qué es posible y quién lo puede hacer pueden cambiar repentinamente.

Nuestro comportamiento también es influenciado por nuestra concepción de lo que comúnmente es aceptado como correcto. De igual forma, por medio de nuestro comportamiento revalidamos o desaprobamos esta percepción. Obedecer la ley y no destruir la propiedad privada son dos principios morales muy arraigados en nuestra cultura. Cuando activistas ecologistas desarman máquinas que destruyen el medio ambiente y la ley les condena, ambos principios -respeto a la propiedad privada y la defensa ecológica- son confrontados entre sí de una manera compleja y tenemos, entonces, la posibilidad de mejorar nuestra comprensión sobre qué es correcto e incorrecto.

Para mantener el diálogo vivo y que una de las partes no se quede en silencio o bloqueada Gandhi usó un método que se puede comparar con subir una escalera. Éste postula que una campaña debe comenzar con negociaciones y escalar paulatinamente, primero con protestas, luego con boicots, no-cooperación y desobediencia civil. Y si todo esto no da buen resultado, deben establecerse reglas nuevas e instituciones alternativas. Durante la famosa ‘marcha de la sal’, cuando hindúes desobedecieron las leyes inglesas coloniales y comenzaron a extraer sal del mar, un periodista le preguntó a Gandhi qué haría si las autoridades no reaccionaban. ‘Entonces yo tendré que intensificar la campaña’, contestó aquél.

Las reacciones de la contraparte son un elemento necesario en la resistencia, no importa si éstos responden haciendo concesiones o enviando a las personas manifestantes a la cárcel. La razón de esta importancia no está en que dichas reacciones revelen la naturaleza de quienes tienen el poder –legal, político o económico-, como sostienen algunos grupos guerrilleros. Las reacciones de la contraparte sólo muestran el punto de vista de ellos en un momento determinado, y esto puede cambiar en el futuro. El verdadero objetivo de provocar a las autoridades a que tomen acciones es llevar a la sociedad en su conjunto –autoridades, ciudadanas y ciudadanos- a un diálogo.

Si la lucha se estanca en cierto nivel la contraparte ignorará dicha lucha y, consecuentemente, el diálogo se detendrá. Sin embargo, las conversaciones también pueden ser suspendidas por el error contrario. Sólo quienes son fuertes y hábiles pueden subir una escalera con pasos grandes. Activistas intrépidos, ansiosos por avanzar, pueden destruir la continuidad del diálogo. Sin embargo, rara vez la gente se siente bloqueada a causa de la intensificación de la lucha. Muchas de las acciones desacertadas en la desobediencia civil son más un producto de las frustraciones de quienes las ejecutan que sinceros intentos de establecer un contacto con la contraparte.

Algunas veces desarrollar actos de desobediencia civil que lleven el riesgo de condenas legales largas puede ser menos controversial que dirigir acciones con riesgos de pequeñas multas. Las razones para esto son dos. En una acción donde los riesgos para los participantes son pequeños el interés se concentra mucho en la acción en sí misma. Cuando una actividad de gran envergadura (consecuentemente con riesgo de fuertes castigos penales) es percibida por la gente como moral y consistente, mucha más gente cuestiona la postura asumida por quienes detentan el poder. En las acciones que no tienen consecuencias legales significativas, los participantes tienden, aún más, a tratar de intensificar dichas acciones tomando actitudes provocativas para radicalizar las diferencias entre su postura y la de las autoridades. Sin embargo, existen formas más efectivas de provocar un diálogo.

1.2.1 La Ética del Método

‘Desobediencia’ civil no significa que la persona se ponga a sí misma por encima de la ley. La ley no debe ser ignorada ni siquiera cando ésta es violada. Quienes participan en una acción de desobediencia civil no evitan las consecuencias legales de sus acciones. La desobediencia civil es un acto político que confronta la ley y reclama una mejor percepción y ejercicio de la justicia. Por otro lado, demandar que se mejore una ley no significa que uno sepa cómo debe ser dicha ley, ni qué es lo que se deba hacer. La demanda es simplemente el punto de partida para el diálogo. En la práctica, esto frecuentemente ha tenido éxito, como en los casos del derecho a huelga y de la libertad de culto.

Sin embargo, en algunas ocasiones es necesario ponerse por encima de la ley. En estos casos no se opta por la desobediencia civil sino por otros métodos más adecuados. Por ejemplo, cuando personas refugiadas tienen el riesgo de ser perseguidas si son deportadas, la desobediencia civil suele ser contraproducente. En estos casos, esconder a esas personas se vuelve un acto de humanidad. Esto tendrá consecuencias políticas sólo si quienes llevan a cabo tal acción pueden exponer públicamente sus actividades, en cuyo caso, y sólo en entonces, tal acción se convierte en desobediencia civil.

¿Qué es lo que nos otorga el derecho a quebrantar la ley?

Demandar el derecho individual a obedecer la propia conciencia puede ser problemático. Todo depende de cómo se defina ‘conciencia’. Si ésta es vista como una convicción personal, ‘conciencia’ puede volverse una justificación para cualquier acción personal. Thoreau comenzó su discusión acerca de la conciencia y de cómo sabemos qué es correcto afirmando que toda persona tiene una responsabilidad fundamental hacia las otras personas. No debemos someter a nadie a injusticias. En su libro, ‘Walden’, él además señala el derecho de la naturaleza y de los animales a ser respetados. Thoreau pone los cimientos para la posibilidad de desobedecer civilmente dentro de nuestro entendimiento sobre qué es verdaderamente correcto. Él también sostiene que es obligación nuestra hacer lo que nosotros percibimos como correcto. Él piensa que conciencia es algo que va más allá de las convicciones personales del individuo. Esto puede ser interpretado como un conocimiento común acerca de lo que es correcto e incorrecto. (*falta desarrollo)

Gandhi pensaba que la verdad era absoluta y que lo que cambia son las percepciones personales que las personas tenemos de ésta. Nadie puede tener conocimiento absoluto de qué es correcto. La conciencia es determinada por la situación histórica y las experiencias de cada ser humano. La desobediencia civil se vuelve una interpretación radical de la moral de la sociedad contemporánea. A través del diálogo que se desarrolla en un juicio legal esa moral es confrontada con el punto de vista de la contraparte. A medida que la resistencia se hace pública otra gente es también retada a tomar parte en ese diálogo. Este diálogo previene al grupo que ejecuta la resistencia de convertirse en un grupo sectario y, a cause de este aislamiento, de crear su propia moral.

La desobediencia civil es efectiva sólo si funciona como un desafío moral. Esta es la razón por la que la desobediencia civil es inadecuada para propósitos inmorales o para objetivos más generales percibidos por la ciudadanía como incorrectos. Por supuesto, hay ejemplos de desobediencia civil errónea. Cuando los grupos de desobediencia civil bloquean la posibilidad de diálogo ellos refuerzan y confirman el poder de la contraparte. Esto puede ser percibido como un ‘diálogo negativo’. Es decir, cuando la posibilidad de que los ciudadanos comprendan y den su opinión son reducidas con cada acción y el apoyo hacia la contraparte es acrecentado. Sin embargo, si la contraparte interrumpe el diálogo por razones tácticas, esto puede aumentar la posibilidad para que el grupo de resistencia cree un diálogo directo con otros ciudadanos. De hecho esto es lo que suele suceder. Cuando la contraparte percibe que el silencio reduce su influencia y poder, ella cambia en favor de un diálogo productivo. De esta forma el silencio de la contraparte puede ser visto en la desobediencia civil como elemento importante en el diálogo. Sin embargo, esto no debe confundirse con el ‘diálogo negativo’ que se genera cuando el grupo de resistencia es quien bloquea la posibilidad de un diálogo fructífero.

Vemos acá cómo se cierra el círculo. La desobediencia civil desarrolla conjuntamente la ética y el método. No se puede separar completamente una de otra.

1.2.2 La No-Violencia

No son sólo los fines y los medios o la ética y el método los que están íntimamente conectados entre sí en la desobediencia civil. La desobediencia también tiene una íntima relación con la obediencia. Más aún, desobediencia presupone obediencia[9], es decir, no podemos comprender cabalmente la obediencia de la mayoría de la ciudadanía si no hay otras personas que desobedezcan.

En ese mismo sentido, la no-violencia siempre ha estado directamente relacionada con la violencia. La no-violencia es una confrontación, una negación de aquella. Por ejemplo, no tiene sentido denominar ‘no-violencia’ a las manifestaciones pública o actos como repartir folletos, al menos en países altamente democráticos. Sin embargo, en sociedades menos democráticas y más represivas quizá sí sea adecuado denominar esas actividades como ‘no-violentas’.

Gandhi usaba  satyangraha como un complemento a la no-violencia. Satya, que significa ‘verdad’, viene de sat, que a su vez significa ‘ser’.  Agraha significa ‘agarrarse de’. Gandhi usaba  agraha como un sinónimo para ‘fuerza’. Satyagraha es entonces ‘la fuerza de la verdad’[10]. De acuerdo a Gandhi, como nadie puede saber completamente lo que es la verdad, uno no puede usar la violencia para imponer la verdad a otros.  Satyagraha es, en cambio, paciencia y simpatía.  Paciencia significa, en este caso, auto-sufrimiento[11]. La Desobediencia Civil es por tanto, una parte necesaria de  satyagraha.

Hoy en día el término ‘no-violencia’ es usado generalmente con dos significados: como ausencia de violencia y como lucha contra la violencia. Violencia, por su parte, acá es definida como todo tipo de acción que pueda causar daño físico o sicológico, incluyendo aquellos actos que puedan crear situaciones de pánico. Tal es el caso de la policía que puede ser provocada si la gente comienza a gritar consignas.

Para asegurar de antemano que una acción se desarrollará sin violencia es necesario causar en la policía y en las personas participantes una sensación de seguridad.

Los seres humanos somos imperfectos y, consecuentemente, es imposible que estemos totalmente libres de violencia. En la desobediencia civil contra el comercio de armas, por ejemplo, podríamos usar carros o trenes de transporte público producidos por las mismas empresas que producen las armas. Sin embargo, en tal caso nosotros mismos estaríamos beneficiando a las compañías que comercian con armas y, por tanto, contribuyendo a la opresión contra el Tercer Mundo. Por esta razón puede ser más acertado usar ‘no-violencia’ en el sentido de lucha contra la violencia.

Por tanto, la resistencia se da siempre en dos frentes. Como una lucha política contra la injusticia social y como una lucha contra la violencia que hay dentro de cada persona. Este último aspecto más personal se lo debemos a las críticas que las feministas hicieron a las luchas pacifistas de la década de los 70s. El movimiento de mujeres vio la resistencia como algo de doble implicación, una lucha colectiva que se daba también a lo interno de cada grupo de resistencia. Esto es más efectivo que la auto purificación previa a cada acción, tal como lo practicó Martin Luther King. El entusiasmo por la purificación crea una jerarquía espiritual que excluye a quienes no sentimos tener el alma pura. La resistencia, por el contrario, nos exige involucrarnos en situaciones que nos provocarán desesperación y miedo, o que nos llevaran a estados de irritación y mal humor. Quizá sea más acertado decir que la resistencia es precedida por un retorcijón de estómago que por la purificación personal.

1.2.3 ¿Por qué la No-Violencia?

Hay dos razones principales para la no-violencia. Una es práctica y la otra ética.

El experto estadounidense Gene Sharp sostiene sencillamente que la no-violencia es más efectiva que la violencia[12]. La violencia lleva a más violencia, mientras que la no-violencia la contrarresta. Por supuesto el movimiento de resistencia sufrirá pérdidas, incluso humanas, pero tales pérdidas seguramente serían mucho mayores si se usara la violencia. Una variante de este enfoque es la opinión de que la no-violencia es la única forma efectiva de lucha en nuestras sociedades hoy. Quienes mantienen esta postura a veces aceptan la violencia ejercida por algunos grupos guerrilleros o la violencia militar cuando se sufre una invasión extranjera.

Otros abogan por la no-violencia por razones éticas. Si uno asume que  cada persona tiene un valor infinito, entonces una persona posee tanto valor como dos o tres mil personas. Muchos sostienen lo opuesto. Que dos personas tienen más valor que una y que una persona puede, tal vez, ser sacrificada para salvar a otras dos. En este caso se asume que el valor del ser humano es limitado, no infinito, sin que por ello se deje de aceptar que dicho valor sea sumamente alto. Sin embargo, restringiendo el valor de un ser humano se puede justificar sacrificar a alguien a favor de la sociedad.

En conclusión, independientemente si el argumento es por razones prácticas o éticas, la no-violencia es una condición de la desobediencia civil. Dado que los actos de resistencia y sus acciones derivadas deben ser un desafío moral, se vuelve indispensable desarrollar cierto grado de confianza en todos los sentidos. Esta confianza se vuelve imposible si el grupo de resistencia amenaza con el uso de la violencia. El miedo puede crear un bloqueo mental en la ciudadanía, provocándoles así insensibilidad ante nuestro desafío. De esta manera la desobediencia civil se convierte en un caldo de cultivo para más temores. La contaminación de la desobediencia civil con violencia sólo fortalece el poder de quienes ejercen la violencia. Cuando algunos expertos en defensa social afirman que es posible combinar la resistencia civil con la resistencia violenta, lo único que están haciendo es revelar que no han comprendido en lo más mínimo el principio de la desobediencia civil. Es simplemente ilógico ofrecerle una taza de café a un policía durante un acto de desobediencia civil, si en una ocasión anterior las galletas estaban envenenadas.

Notes

[1] Thoreau, H.D., ‘Civil Disobedience’, The Selected Works of Thoreau, Walter Harding, ed. Boston: Houghton Mifflin Company, 1975.

[2] Ibid. p. 796.

[3] Gandhi, M.K., Non-violent Resistance, New York: Schocken Books, 1985, p. 18.

[4] Thoreau, ‘Civil Disobedience’, Selected Works, Harding, p. 795.

[5] Rawls, J, A Theory of Justice, Cambridge, Massachusetts: The Belknap Press of Harvard University Press, 1971, pp. 333-391.

[6] Con esto no estamos diciendo que tales pintas sean malas o buenas en sí mismas.

[7] “Plowshares” en ingles.

[8] Este es el nombre con que se conocen los tratados de ley internacional establecidos después de la Segunda Guerra Mundial. Estos principios son aplicados a toda la ciudadanía, no sólo para sus representantes oficiales. De acuerdo a estos principios, si un gobierno viola la ley internacional, la ciudadanía tiene mayor obligación de obedecer esta ley que a su propio gobierno. De otra manera la ciudadanía se vuelve cómplice del crimen de su gobierno.

[9] Esto no quita el que se esté ‘luchando contra’.

[10] Gandhi, Non-violent Resistance, p. 38.

[11] Ibid. p. 6.

[12] Sharp, G,. The Politics of Nonviolent Action, Boston: Porter Sargent Publishers, 1980; originally published 1973, especially Part One and Part Three.

CAPÍTULO 2

COMUNIDAD DE RESISTENCIA: PREPARACIONES

2.1 EL CONFLICTO Y LA PREPARACIÓN

La preparación para la desobediencia civil consiste sobre todo en la conformación de un grupo afín, en la preparación de la acción y en la investigación. Por su parte, el establecimiento del grupo afín significa romper el aislamiento político. No obstante, esto también implica sacar los conflictos al descubierto y confrontar al grupo con ellos. Comunidad y conflicto son condiciones de la resistencia.

El poder y la violencia son fenómenos históricos. Ejemplos específicos de poder y violencia como los ejercidos por los gobiernos, los militares y las cárceles han existido únicamente durante ciertos períodos de la historia. Hay otras épocas en la historia humana en las que no ha habido guerras ni prisiones. Lo cual no quita que otros tipos de opresión puedan haber surgido en su lugar. Sin embargo, solemos asumir la violencia y el poder como naturales, es decir, como elementos esenciales de nuestra forma de convivir socialmente.

Probablemente no ha habido una época de tanto cambio como la del capitalismo. La creciente concentración de poder y el enorme desarrollo de la violencia militar generada con la industrialización hacen que los imperios anteriores sean mucho menos nocivos. Debido, en parte, al nuevo mercado mundial, en la actualidad la comunidad internacional se ve mucho más involucrada y afectada en todas las guerras. Esto puede ser difícil de aceptar para quienes vivimos en una parte del mundo donde gozamos de relativa paz. Hoy las guerras y la opresión están en manos de las fábricas de armas, de las telecomunicaciones y del transporte internacional. Una guerra de alta tecnología necesita la cooperación de quienes pagamos los impuestos, de las fábricas de armas y de los trabajadores en todo el mundo. Esta situación, paradójicamente, nos ofrece posibilidades de detener el transporte de armas. En el caso particular de Suecia, de suspender el envío de cañones y camiones hacia los ejércitos de la India e Israel, respectivamente.

A pesar de los rápidos cambios que han tenido lugar durante los últimos doscientos años, mucha gente parece pensar que las cosas permanecerán siempre tal como están actualmente. Esta mentalidad ahistórica no es nueva. Los emperadores pensaron que sus imperios podrían durar para siempre, los propietarios de esclavos consideraron la esclavitud como algo natural y, ahora, quienes dirigen las finanzas creen que toda la gente buscando obtener únicamente beneficios económicos.

Si tomamos una visión histórica, buscaremos entender cada época y cada cultura dentro de su propio contexto. En cambio, si adoptamos una perspectiva ahistórica podemos explicar, por ejemplo, el desarrollo de la resistencia en todo el mundo de acuerdo a las mismas condiciones. Estas dos posturas pueden potenciarse recíprocamente.

Una comparación ahistórica entre dos culturas diferentes nos permite descubrir similitudes que no son determinadas completamente por dichas culturas. Tal vez esas similitudes indiquen que los seres humanos necesitamos de cooperación y afinidad, lo cual provoca el surgimiento de ciertos principios éticos en situaciones históricas totalmente diferentes entre sí. Sin embargo, la investigación de la no-violencia es a menudo ahistórica en un sentido negativo. El experto estadounidense en resistencia, Gene Sharp, por ejemplo, ha contado 198 tipos diferentes de actos no violentos[1] -a esta fecha él debe tener una lista aún más larga. Esta clasificación es ciertamente interesante en cuanto lista inspiradora de ideas. No obstante, una forma de resistencia puede tener un significado en una sociedad y otro absolutamente diferente en otra. No es fácil comparar, por ejemplo, el movimiento de independencia hindú con las luchas de solidaridad con el Tercer Mundo desde el Primer Mundo. La experiencia de Gandhi en la India puede ser vista como una lucha nacional de independencia contra una ocupación colonial, mientras que la mayoría de las luchas Latinoamericanas son para liberarse de condicionamientos económicos y políticos.

¿Cómo podemos nosotros entender nuestra resistencia en las democracias del mundo occidental? Cuando yo impartí un curso sobre desobediencia civil en Chile durante la primavera de 1988, tuve la oportunidad, junto con quienes participaban en el curso, de clarificar algunas de las diferencias significativas entre la desobediencia civil llevada a cabo en una democracia y la practicada bajo una dictadura. Sin embargo, después de un tiempo comenzamos a descubrir similitudes. Económicamente hablando todos vivíamos en sociedades liberales. Esto significaba que, teóricamente, todos disponíamos de una gran cantidad de posibilidades para escoger educación, hogar y trabajo. Pero dado la escasez de posibilidades reales y la carencia de instituciones mediadoras que ofrecieran soluciones comunes, todas las personas presentes en aquel curso teníamos que competir contra otras personas que deseaban las mismas cosas que nosotros(as). Esta competencia, por supuesto, crea sociedades donde las y los ciudadanos se perciben a sí mismos más como individuos que como partes de un grupo.

Los darwinistas sociales y los primeros liberales sostuvieron que la competencia estimula el desarrollo de las sociedades. Karl Marx, por el contrario, afirmó que es la lucha de clases la que hace la historia. Petr Kropotkin, príncipe y anarquista ruso, intentó por su parte postular la ayuda mutua como la fuerza divina de la historia, usando para ello ejemplos de la naturaleza[2]. Estas teorías clásicas nos proporcionan una importante conclusión: los cambios surgen a través tanto de la cooperación como del conflicto.

Cooperación y conflicto pueden darse en diferentes niveles: entre grupos, entre individuos y entre una persona y un grupo. Los conflictos surgen incluso en lo personal. Es desde esta perspectiva que Phil Berrigan, uno de los fundadores del movimiento “Azadones”, afirmó que la resistencia nace de la comunidad[3]. Este mutuo proceso creativo no es armonioso. Es cooperación y conflicto. Esta idea nos ayuda a comprender la gran necesidad de la resistencia. Cuando surgen conflictos en este mutuo proceso creativo, las negociaciones son necesarias para llegar a un acuerdo y dar paso a un nuevo proceso creativo. Cuando estas negociaciones son paralizadas y la opinión de una de las partes ignorada, la resistencia es necesaria para recuperar el diálogo.

La cooperación entre diferentes grupos sociales es un prerrequisito cuando la contraparte es poderosa. Gandhi promovió esto de una forma interesante: la lucha además requiere apoyar a las personas de la contraparte cuando ellas tienen problemas. Este apoyo puede llevarnos a una cooperación mutua con ellas, incluso mientras la resistencia está llevándose a cabo. En este sentido nosotros apoyamos a aquellas personas representantes de la contraparte que han apoyado al movimiento de resistencia. Daniel Ellsberg, quien trabajó como asesor presidencial estadounidense en los años 1960s, publicó el documento secreto “Pentagon Papers” (Documentos del Pentágono) durante la guerra de Vietnam. Dicho documento revelaba las brutales tácticas usadas en Vietnam por los Estados Unidos. Cuando Daniel Ellsberg fue acusado, el movimiento pacifista le dio un gran apoyo. Un par de décadas más tarde él comenzó a apoyar al movimiento “Azadones” como testigo en las audiencias judiciales. El movimiento “Azadones” estadounidense también ha recibido ayuda del exfiscal general, Ramsey Clark. Más aún, su cooperación ha llevado a varios jueces de ese mismo país a involucrarse directamente en la desobediencia civil.

Sin embargo, comunidad no es sólo cooperación sino también conflicto. La comunidad puede ser experimentada como amenazante. Si no toleramos que las otras personas sean diferentes a nosotros(as), la comunidad se nos volverá una prisión, lo cual nos llevará al aislamiento político. Empezaremos a evitar a las demás personas a la hora de resolver problemas comunes; y a percibir las diferentes luchas colectivas cada vez menos como ‘mis’ o ‘nuestras’ luchas y más como ‘sus’ luchas. Superar este aislamiento político es el primer objetivo de la resistencia.

Por el otro lado, dentro de los movimientos de paz y solidaridad, algunas veces la gente se ha vuelto tan entusiasmada por abrirse al diálogo que han llegado a negar los conflictos existentes con la contraparte. Aquellas personas que adaptan sus opiniones a las de la contraparte crean un falso consenso en el que todos aparentan estar de acuerdo. Pero la gente percibe estas cosas y va perdiendo su sentido de compromiso. Para lograr una verdadera cooperación, debemos asumir nuestra responsabilidad en los conflictos. Si queremos lograr un acuerdo debemos asumir también los desacuerdos existentes. De no ser así terminaremos en la situación paradójica experimentada repetidamente en el pasado, cuando grupos de protesta se volvieron tan moderados en sus recomendaciones que, repentinamente, se vieron superados por los políticos que ellos mismos habían estado criticando por su falta de efectividad  en la lucha contra la injusticia y la violencia.

2.1.1 La Obediencia y El Miedo

¿Qué se necesita para detener a una empresa que destruye el medioambiente o exporta armas?

Cuando yo le pregunto esto a las personas que están tomando mis cursos, ellas suelen quedárseme viendo confundidas. Pero pocos minutos después ellas mismas ya tienen un plan listo.

No se necesitan muchas personas telefonistas, del servicio postal, del transporte o de la banca para detener ciertas actividades. Mientras más complejas se vuelven nuestras sociedades mayor es la dependencia en la mutua cooperación en todos los niveles. Esta dependencia se incrementa cada vez más en la medida en que la economía del país se vuelve más internacional, y ello tanto para los gobernantes como para los empresarios. Este es, por tanto, un desarrollo ideal para quienes usamos la desobediencia civil. Pero tampoco es tan simple. El problema es que en la realidad seguimos obedeciendo. La obediencia está enraizada profundamente tanto en el inconsciente personal como en el inconsciente colectivo.

El sociólogo Max Weber señala que los seres humanos frecuentemente nos sometemos voluntariamente a la autoridad, percibiendo a las personas en el poder como autoridades legítimas. Nuestro apoyo hacia esas personas suele basarse en el carisma de sus líderes y en nuestra obediencia. La obediencia también puede surgir de nuestra creencia en la inviolabilidad de la tradición con pensamientos tales como ‘Esa es la manera en que son las cosas y, por lo tanto, debe estar correcta’. Por supuesto la obediencia también puede fundarse en razonamientos lógicos como ‘Las cosas están bien así como son, y no me quiero arriesgar a un cambio que las empeore…’

Con todo, hay bastantes personas que piensan que muchas de las decisiones tomadas por las autoridades o compañías son injustificables. Es sorprendente que, independientemente de que nos llamemos pacifistas, activistas en pro de la no-violencia, mediambientalistas, feministas, revolucionarios, anarquistas, sindicalistas, socialistas, marxistas, liberales o reformistas,  nuestra obediencia sigue siendo demasiado evidente en sí misma. Escoge cualquiera de los grupos que acabo de mencionar. Ese grupo por sí mismo podría ser suficiente para detener gran parte de la destrucción medioambiental o la exportación de armas del primer mundo si sus miembros usaran la desobediencia civil. A menudo, un pequeño grupo que regularmente lleva a cabo acciones para crear fuerte presión moral es suficiente para mantener negociaciones con la contraparte. Ejemplo de esto son todas las ocupaciones para conservar casas y monumentos culturales tan comunes durante los ’70s y ’80s en Europa. Phil Berrigan fue enviado a prisión varias veces durante la guerra de Vietnam. Según él, a lo mucho unos pocos cientos de personas fueron encarceladas por practicar la desobediencia civil en aquel tiempo. Sin embargo, eso fue suficiente para crear una fuerte presión en el gobierno estadounidense.

Hay una razón especial por la cual la gente radical y socialmente consciente nos sometemos a la obediencia: simplemente tenemos miedo de las implicaciones que pueda tener nuestra desobediencia o, dicho de otra forma, queremos controlar las consecuencias personales de nuestras acciones. Al comienzo mencioné que la superación del aislamiento político es el primer objetivo de nuestra lucha. Pues el segundo objetivo es la superación del miedo a las consecuencias personales. A esto se reduce la no-violencia. Nuestro enemigo es nuestro propio miedo, no quienes dirigen el gobierno o las empresas. Precisamente por esto he escrito este libro sobre  desobediencia civil, porque ésta nos permite retar a otras personas a derrumbar el muro del miedo y, por lo mismo, a superar la obediencia a la ley.

2.1.2 Los Grupos de Afinidad

Gandhi dijo que la resistencia no violenta era imposible si las personas no eran intrépidas. Para ser capaz de llevar a cabo la resistencia debemos liberarnos del miedo de arriesgar nuestras posesiones, nuestro honor, familia, parientes, del miedo a las heridas corporales, a la muerte y del miedo a los gobernantes. Y según él, la fuerza física no es necesaria en todo esto. Una o un millón de personas pueden oponer resistencia. Mujeres y hombre pueden participar por igual. El único requisito es el auto-control sicológico. Esta intrepidez, dijo Gandhi, puede surgir del constante intento de comprender qué son la verdad y la no-violencia.[4]

Martín Luther King sugirió, como mencionamos al comienzo, que la desobediencia civil debe ser precedida por la auto-purificación.

Ambas propuestas para superar el miedo enfatizan la preparación espiritual individual.

Esta tradición se ha desarrollado en diferentes direcciones. En los grupos religiosos se usó algo que yo he denominado ‘no-violencia de los espiritualmente fuertes’. Por otra parte, y de manera particular entre hombres jóvenes, se generó la denominada ‘resistencia profesional’. La idea acá era que quienes habían sido arrestados varias veces podían anticipar qué iba a suceder y podían llevar a cabo acciones sin mayor preparación.

Estos enfoques fueron criticados por algunas feministas y ciertos miembros del movimiento “Azadones”, quienes argumentaron que eso era un enfoque demasiado elitista e individualista de concebir la lucha no violenta. De hecho esta forma de resistencia se convirtió en la lucha para las personas valientes. El movimiento “Azadones” es, en buena medida, una reacción contra esto. El movimiento “Azadones” está compuesto por personas que rara vez se ven a sí mismas como especialmente valientes o convencidas de tener toda la razón. El soporte mutuo ha venido a ser una alternativa a la fuerza espiritual individual. A través del desarrollo de la confianza en pequeños grupos, el miedo a las consecuencias personales puede ser superado. La comunidad se ha vuelto, pues, el fundamento de la resistencia.

Durante una acción grande en la planta nuclear ‘Seabrook’ en New Hampshire, EU, en 1976, la idea de grupo de afinidad fue usada por primera vez desde la guerra civil Española. Durante los años 1930s, el movimiento anarquista español basó sus actividades de resistencia, en parte, en los grupos de afinidad. El resultado del resurgimiento de esta idea sobrepasó todas las expectativas y su práctica se extendió rápidamente en todo Estados Unidos. Con el crecimiento del movimiento internacional de paz a comienzos de los años ‘80s, el uso de los grupos de afinidad se difundió en el resto del mundo occidental. Yo hago una clara distinción entre la desobediencia civil antes y después de Seabrook. Los grupos de afinidad han revolucionado la resistencia no violenta. Antes, la persona tenía que confiar en un fuerte líder carismático o simplemente tener la esperanza de que la acción iba a resultar bien. Con los grupos de afinidad todas las personas participan en la planificación, en la toma de decisiones y en la ejecución de estas. Los movimientos pacifistas han hecho un gran avance en su democracia interna.

Un grupo afín es un grupo que participa activamente en la desobediencia civil. Normalmente dichos grupos están constituidos por entre 3 y 15 miembros. Frecuentemente es una ventaja que no sean muchos sus miembros. En mi primer grupo afín, formado en 1982, éramos sólo 3 miembros. Los grupos de afinidad son formados antes de las acciones y pueden ser disueltos después de que se haya cumplido la sentencia de encarcelamiento. Sin embargo, también hay grupos que participan en campañas prolongadas, practicando la desobediencia civil regularmente.

Las acciones con grupos de afinidad poseen diversas ventajas sobre las acciones individuales y sobre las acciones de masas. La más importante es que el nivel de democracia interna es mucho mayor. Los grupos de afinidad se dirigen a sí mismos y son responsables de todo su accionar. Esto hace que la participación de cada miembro sea mayor que la lograda cuando se cuenta con un grupo de líderes. La primera vez que yo participé en una acción con más de mil personas, todos en grupos de afinidad, yo no había entendido realmente la enorme diferencia de aquello en comparación con otras acciones similares que son dirigidas por un solo grupo de personas. En nuestro caso, cada persona había participado en la planificación del bloqueo. Algunos ofrecían café a la policía y a los militares; monjas y monjes budistas japoneses mantuvieron grupos de oración con tambores que fueron sucedidos por misas católicas; un grupo afín de mujeres bloqueó la pista militar de aterrizaje; otros grupos plantaron árboles. Esta clase de creatividad -debido al uso de los grupos de afinidad- eleva considerablemente la calidad de una acción.

Otra ventaja de los grupos de afinidad es que la toma de decisiones frecuentemente es mucho más ágil. Los miembros de cada grupo pueden ser rápidamente reunidos cuando surgen situaciones inesperadas. Además, la continuidad de la resistencia se aumenta con los grupos de afinidad, ya que muchos de ellos escogen continuar trabajando juntos y realizar nuevas acciones. Posteriormente a nuestro gran bloqueo, muchos de los grupos de afinidad querían continuar. Mil personas organizadas en grupos de afinidad también poseen mayor energía para intensificar una actividad de resistencia que un pequeño grupo de líderes, quienes pueden agotarse fácilmente. Nosotros organizamos una campaña de diez días con actividades diarias. El grupo en el que yo participaba organizó danzas folclóricas griegas en la pista de aterrizaje de la base militar.

Los grupos de afinidad también garantizan que la experiencia de la planificación de las acciones sea compartida. De esta forma se evita el riesgo del debilitamiento del movimiento a cause del cansancio de sus líderes. Un claro ejemplo de esto fue el desaparecimiento de varios grupos de derechos civiles después del asesinato de Martin Luther King.

Otra ventaja de los grupos de afinidad es que reducen el riesgo de infiltración de provocadores, pues cada participante debe pertenecer a un grupo. Las personas miembros de un grupo afín suelen conocerse entre ellas muy bien. Normalmente, a las personas que rehúsan seguir los lineamientos de la no-violencia se les pide que se retiren del grupo. Si alguien, por cualquier razón, pierde el control en una acción, su grupo afín está siempre cerca para ayudarle. El requerimiento de que toda persona participante en una acción pertenezca a un grupo afín aumenta el sentido de seguridad, tanto para esas personas como para la policía. Cada grupo afín reporta previamente lo que piensa hacer, con lo cual se minimiza el riesgo de la provocación.

Una desventaja con los grupos de afinidad puede ser que se vuelve más difícil el participar ocasionalmente en actos de desobediencia civil. Dado el sentido de responsabilidad creado en los grupos de afinidad, éstos demandan mucho tiempo, tanto para la creación de la confianza mutua como para la preparación de una acción. Es más fácil simplemente seguir los lineamientos de un grupo líder- obedecer- que involucrarse en toda la planificación.

2.1.3 Las Responsabilidades en un Grupo de Afinidad

Las responsabilidades son repartidas entre los integrantes del grupo. Usualmente se prevé que la mitad del grupo sea arrestado, mientras el resto son la gente de apoyo. Sorprendentemente las personas que conforman el grupo de apoyo son las más activas durante la acción. Antes de hacer desobediencia civil yo pensaba lo contrario.

El grupo de apoyo puede estar subdividido entre las personas garantes de la paz, las que hacen los contactos y las de logística. Ninguna de estas funciones suelen llevar al arresto.

Las garantes de la paz son las encargadas de garantizar la calma general durante una acción. Se recibe una capacitación especial que incluye cosas tales como el manejo de la gente provocadora y de aquellas personas del público que están enojadas. Quienes velaban por la paz en el grupo “Livermore Actino”, en California, llevaban brazalete durante las acciones. Ellos informaron a la Policía sobre quiénes conformaban ese equipo y la Policía tuvo cuidado de no arrestarles. En acciones a gran escala las personas encargadas de esta acción, provenientes de diferentes grupos de afinidad, se dividen las responsabilidades entre ellas. Unas tienen la tarea de mantener la calma entre la Policía; otras, entre las personas espectadoras o empleadas; y otras, entre la misma gente que lleva a cabo la desobediencia civil, para que no actúen en forma provocadora.

Normalmente quienes velan por la paz tratan de establecer contacto personal con cada miembro de la Policía antes de que arresten a una persona activista. Incluso las y los empleados involucrados son usualmente abordados, aunque esto es preferible hacerlo antes de que comenzar la acción. El propósito de estos contactos personales es tratar de lograr que esas personas comprendan el objetivo y la lógica del acto de desobediencia civil. Además, a la contraparte se le vuelve mucho más difícil usar violencia física contra personas con quienes previamente han tenido contacto normal y en calma. En este sentido el hecho de que quienes velan por guardar la paz no sean los mismos que están desarrollando la actividad no parece tener importancia alguna.

En la primavera de 1988 yo fui espectador en Chile de una acción contra la tortura. Repentinamente un bus de la policía comenzó a dirigirse contra las personas activistas que estaban sentadas. Estas personas tenían problemas para establecer contacto con el chofer. Hasta que alguien del grupo de apoyo asumió el papel de garante de la paz, hablando con el conductor a través de la ventada lateral del bus. Este contacto directo hizo que dicho conductor se relajara y retrocediera el bus.

Estas personas que velan por mantener la paz deben estar preparadas para situaciones totalmente inesperadas. En 1983 yo ejercí ese cargo en una acción en la fábrica de armas “Bofors Aerotronics”, en una isla cerca de Estocolmo. Una ministra luterana, Eva Brunne, estaba presidiendo una ceremonia en memoria de la gente que había sido asesinada con armamento sueco. Después de un momento un grupo de adolescentes comenzó a gritar. Mi reacción fue comenzar a hacerles preguntas. Sin decirles lo que yo pensaba les hice reflexionar sobre sí mismas(os) y sobre la acción que se estaba desarrollando. Después de este diálogo recibimos apoyo de parte de aquel grupo de adolescentes.

El contacto personal con otra gente es otra ayuda importante. Las personas encargadas de esto se coordinan también dentro de los diferentes grupos de afinidad. Se encargan de llamar a los familiares y amistades de las personas que han sido arrestadas; hacer los contactos con abogados, fiscales y jueces; mediar con la policía; fungir como portavoces dando información a los medios de comunicación; y contactar otras organizaciones para obtener sus declaraciones públicas de respaldo a quienes están en prisión. La mayoría de las personas que hacen estos contactos personales están presentes en la escena de la acción, mientras otras pueden permanecer en las oficinas sirviendo de enlace entre aquellas y otras personas, tales como las familiares de quienes son arrestadas o periodistas.

El apoyo logístico tiene una tarea central en los grupos de afinidad. Las personas encargadas de esto brindan apoyo directo a aquellas otras que corren el riesgo de ser arrestadas. Su responsabilidad incluye asegurar ropa, medicina y comida a las personas que son arrestadas, así como recoger las cosas que son dejadas tras el arresto. También siguen a los carros de la policía y esperan fuera de las estaciones de policía para recibir personalmente a las personas que son liberadas. Recordemos que las personas arrestadas no siempre son llevadas a las estaciones de policía más cercanas, ni a las estaciones usadas en ocasiones anteriores. Unas personas amigas mías fueron arrestadas en una gran acción en Alemania. Varios cientos de personas manifestantes fueron llevadas hasta la siguiente ciudad y dejadas en libertad. Esto lo hace la policía para evitar que dicha gente retorne al lugar donde se desarrollan las acciones. Pero el grupo logístico previendo eso siguió al convoy de personas prisioneras y lograron llevarles de regreso al lugar de la acción inmediatamente después que fueron liberadas.

2.2 LA PREPARACIÓN PARA UNA ACCÍON

Mi primera reunión con un grupo “Azadones” fue en una iglesia vieja y estropeada en un gueto negro, en la ciudad de Nueva York. Después del desmantelamiento de un bombardero B-52 me reuní con varias personas activistas en una fiesta. Ninguna de las personas por quienes celebrábamos estaba allí. Estaban tras las rejas en una estación de policía cercana. Pero muchas otras de las personas pertenecientes a los “Azadones” sí estaban allí. La fiesta estuvo muy divertida. Había tanta gente que yo tuve que hacerme un espacio a empujones. Repentinamente me encontré en medio de una discusión acerca de los errores y debilidades del movimiento “Azadones”. Yo casi no sabía nada acerca del movimiento, pero logré aprender algo durante aquella discusión.

Después de la fiesta yo permanecí despierto toda la noche. Finalmente logré ordenar mis ideas. Contacté a una de las personas más criticas durante aquella discusión. Ella había colaborado en la coordinación de la investigación y otras preparaciones previas  al desmantelamiento del avión. Yo le pregunté si les podría ser útil algún sueco en el siguiente grupo. Un par de meses después yo fui invitado a la ciudad de New York.

La primera vez que les contacté yo relacioné el movimiento “Azadones” con el desmantelamiento de armas y los años de prisión que algunas veces resulta de sus acciones. Sin embargo, ahora pienso que su principal aporte es la forma en que los grupos se preparan a sí mismos para una acción. Por esta razón, en adelante me referiré a diferentes tipos de preparación de diversos grupos “Azadones” como ejemplo. Creo que sus experiencias son de interés también para los grupos de solidaridad y medio ambientalistas.

La acción de los “Azadones” no se limita únicamente al desarme de armas:

  • En nuestras discusiones nosotros también intentamos desarmar nuestros miedos.
  • Igualmente desarmamos otra clase de protecciones que hemos ido construyendo para evadir riesgos personales.
  • También tratamos de desmantelar la violencia y la opresión existente al interior del grupo.
  • Finalmente, con la acción comenzamos a desarmar a la sociedad de la violencia, el miedo y la desconfianza.

Este desarme no es un desarrollo personal ni un modo de lograr paz mental. De hecho, el resultado a veces es más bien algo caótico. Nosotros no tratamos de superar el miedo para deshacernos de él, sino de aprender a controlarlo para desobedecer civilmente. El miedo permanece ahí. La opresión dentro del grupo no va a desaparecer porque nos resistamos a ella. Lo que sí es que tenemos que trabajar con esa opresión interna para hacer prevalecer la democracia en el grupo.

Los orígenes de este método pueden ser ubicados en los monasterios católicos. A mediados de los años ‘60s, monjas, jesuitas y monjes trapenses dieron el paso radical desde la simple protesta hacia la resistencia contra la guerra de Vietnam. Estos grupos mantuvieron preparándose como lo habían estado haciendo antes de salir a trabajar al mundo secular. Esta tradición se desarrolló a través del tiempo. Durante los años ‘70s la “Atlantic Life Community”[5] fue creada como una red de grupos de resistencia. El movimiento “Azadones” nació de esta red en 1980, es el nieto de la unión entre la piedad católica y los grupos radicales en los años ‘60s.

Mucha gente piensa que el movimiento “Azadones” es expresamente cristiano porque fue inspirado por algunos aspectos de aquella tradición. Pero eso es erróneo. En mi primer grupo- Pershing Plowshares- había un judío practicante y un budista. En otros grupos en los que he participado ha habido personas ateas, agnósticas y de credos no cristianos. El movimiento también posee una vasta base política, contando con liberales e izquierdistas entre sus activistas.

Cada grupo “Azadones” es independiente y desarrolla sus propias experiencias e ideas. Sin embargo hay una tradición que se creó dentro de “Atlantic Life Community”, la cual muchos grupos “Azadones” continúan desarrollando. Esta experiencia puede ser de ayuda para nuevos grupos. Pero la tradición no debe ser percibida como una demanda, cada grupo rompe con algunos aspectos de la tradición.

La meta de un grupo “Azadones” es, usualmente, crear una comunidad de resistencia más amplia para apoyar la siguiente acción. El método usado para lograrlo es la reflexión y discusión de textos. Dichos textos son tanto novelas y poesía como trabajos teóricos más sistemáticos. Por ejemplo, si discutimos una ley en particular, la persona a cargo del tema leerá algo que explique el significado de aquella ley. Habitualmente nosotros reflexionamos en silencio por un momento acerca del texto. Luego cada persona del grupo intercambia sus ideas con el resto del grupo. Después que cada una ha hablado, comienza la discusión. La pregunta clave es: ¿qué relevancia tiene el texto para el grupo y para nuestra sociedad? Nosotros llamamos a esto “interpretación o re-interpretación del texto”. Esto es tan importante como criticar el texto y confrontar diferentes experiencias y textos entre sí.

Los grupos en los que yo he participado generalmente se reúnen por tres días consecutivos. Durante tal retiro frecuentemente tenemos tiempo para discutir sobre seis o siente temas. Antes de que un grupo se sienta preparado para llevar a cabo una acción es necesario tener entre cinco y diez retiros. En Suecia, nosotros hemos tenido unas pocas preparaciones prolongadas. En US y Alemania, los grupos se han preparado un poco más rápido. En Holanda, me parece que el primer grupo no se preparó en lo absoluto. Éstos realizaron cuatro acciones de desmantelamiento seguidas e hicieron bromas sobre los grupos alemanes y suecos, diciendo que hablábamos demasiado.

En lugar de invertir mucho tiempo en los detalles de la planificación y reuniones, la mayoría de los grupos “Azadones” prefieren hacer retiros. Un retiro provee la oportunidad de tomarse un descanso del hacer y, en su lugar, reflexionar sobre lo que se debe hacer. Para  un grupo de resistencia, esto quiere decir usar un enfoque holístico basado en las necesidades personales, grupales y sociales. Nosotros combinamos una forma de individualismo con fuerte colectivismo.

Estas preparaciones usualmente tienen tres funciones:

  • Crear una comunidad de resistencia y desafiar a dicha comunidad.
  • Mejorar la tradición de la no-violencia.
  • Planificar una acción “Azadones”.

Los tres elementos son desarrollados simultáneamente a lo largo de cada retiro. Es imposible separar totalmente uno de estos elementos del resto.

Crear una comunidad de resistencia consiste, en parte, en el conocimiento mutuo entre quienes la conforman y en el desarrollo de una cooperación fluida. Logramos esto a través de la constante evaluación de nuestra colaboración. Previo a una acción también cuestionamos las habilidades con que cada persona cuenta para participar en esa acción. A cada activista se le da la oportunidad de conocer las reservas que el resto puedan tener acerca de su participación. En la mayoría de los grupos, al menos unas personas participantes deciden que probablemente deben esperar un poco antes de participar en una acción.

Los conflictos siempre están presentes en grupos intensos como estos. Usando diversos métodos esos conflictos pueden ser identificados y resueltos. Si son manejados constructivamente, los conflictos ayudan a madurar el sentido comunitario. Sin embargo, para que el grupo funcione debe haber apoyo y sentido de seguridad dentro del mismo. La confianza es necesaria para poder dar y recibir críticas de forma constructiva. De hecho, sin este apoyo mutuo es difícil mantener una discusión crítica. Las discusiones críticas son decisivas para estimular el desarrollo de una base de resistencia fuerte en experiencia y reflexión.

Nuestras discusiones y análisis pueden versar sobre leyes, sobre la política contemporánea, militarismo, los medios de comunicación masivos, los movimientos de resistencia, los movimientos alternativos en general, los partidos políticos, feminismo, racismo, democracia, violencia, no-violencia, desobediencia civil, destrucción de la propiedad, opresión, dominio dentro del grupo, etc. También tratamos problemas filosóficos tales como la forma en que se establece la moral, nuestro derecho y obligación de violar la ley en ciertos casos, las consecuencias morales de nuestra lucha no-violenta, etc. Cada tema puede tomar desde una hasta varias horas de discusión. Cada discusión es simultáneamente una reflexión sobre textos y una inversión para próximas discusiones.

Estas preparaciones son, por tanto, una continua asimilación de las experiencias del grupo que se traducen, a su vez, en nuevas ideas. Las investigaciones que cada grupo Azadones realiza también son importantes para el resto del movimiento de resistencia en su conjunto. Esto está acorde con los objetivos de Gandhi.[6] Todo esto junto, sugiere que el proceso de los “Azadones” seguramente provee la formación en desobediencia civil más completa hasta este momento.

A lo largo del proceso nosotros alternamos estas discusiones políticas y filosóficas con conversaciones sobre el miedo y riesgos, seguridad, apoyo y soledad, arresto y detención, enjuiciamiento y condena, la seguridad nuestra y de otras personas, la familia y las amistades, y otras. Aún en el caso que no podamos dedicar mucho tiempo para los detalles de la planificación de una acción, siempre discutimos sobre su mensaje, motivo, símbolos y prioridades. Hablamos acerca de lo que denominamos el “enfoque de la acción”. Esto es, concentrarse en lo más importante. En este sentido, decidimos sobre la base de nuestra capacidad para responder a ese enfoque, en lugar de usar todos nuestros recursos limitados en una infinidad de tareas y acciones. Enfoque también implica comprensión de la acción, claridad de su mensaje, del grupo al que aquella va dirigida y de cómo llegar a éste.

También discutimos alternativas para conseguir el cambio que buscamos. ¿Qué medio de comunicación masivo  podemos usar para crear un diálogo con la contraparte y el resto de la sociedad? ¿Cómo realmente transmitir nuestro mensaje? Algunas formas de comunicación incluyen el proceso legal, contacto personal con las personas trabajadoras y aquellas encargadas de tomar las decisiones, cartas, cursos y seminarios. Sin embargo, el medio más importante para el desarme es iniciar nuevos grupos “Azadones”. Un interés fundamental para el movimiento es trasladar la responsabilidad del desarme de armas en la ciudadanía, no en las personas tradicionalmente encargadas de tomar dicha decisiones.

Junto a los retiros también realizamos investigaciones. Lo cual significa incontables llamadas telefónicas y la revisión de innumerables documentos. Igualmente visitamos fábricas, bases militares e investigamos las diferentes posibilidades de llevar a cabo la acción propuesta. Unos días antes de la acción, simulamos diferentes acciones, como el descubrimiento de la acción por un guardia o interrogatorios. Imaginándonos lo que puede suceder evitamos actitudes y situaciones que provoquen violencia.

Por supuesto, los retiros no son siempre tan serios como mi anterior descripción puede hacerlos parecer. Las fiestas, juegos, ceremonias, bailes y canciones son tan importantes como las discusiones. Lo que sucede es que nadie necesita un manual sobre cómo hacer estas cosas. Por tanto yo dejo eso para la creatividad de quien está leyendo.

2.2.1 La Investigación

Cuado hacemos investigaciones para una acción de un grupo “Azadones”, normalmente usamos las fuentes de información oficial. Sorprendentemente hemos obtenido mucha información a través de las visitas, reportes anuales, aplicaciones al gobierno hechas por compañías, dibujos y mapas. Para conseguir información sobre la ubicación exacta  de los edificios donde se fabrican o almacenan armas, hacemos contacto con la librería y otras autoridades públicas, así como recorridos de inspección por fuera de las instalaciones de dichas empresas. La guía telefónica es invaluable. Nos posibilita contactar directamente con las compañías y oficinas para solicitar la información requerida, proporciona direcciones, los cargos y departamentos dentro de las compañías. Las recepcionistas suelen ser una ayuda muy eficiente.

Al investigar una autoridad pública, llamamos o escribimos al departamento de nuestro interés solicitando lo que necesitamos. En las visitas tú puedes pedir ver el libro de registro de cartas, faxes y otros documentos. Un par de mis amistades visitaron la Policía de Seguridad sueca. Leyendo su libro de control de correspondencia encontraron que Migración solicitaba regularmente información sobre determinados refugiados. Basándose en esa información mis amigos pidieron tanto los documentos oficiales como los documentos secretos de la Policía de Seguridad. De habérselos negado ellos habrían apelado a su legítimo derecho como ciudadanos suecos de poder acceder a cualquier información pública. En diversos países las autoridades tienen la obligación de atender varias veces la petición de particulares de reconsiderar la negación de su acceso a documentos estatales. Haciendo preguntas cuidadosamente preparadas a las personas oficiales, tú puedes conseguir mucha información. Si realmente quieres obtener lo que buscas, seguramente tendrás que hacer varias visitas.

Actualmente, la obtención de información se ha agilizado enormemente con el uso de Internet. De hecho, para la elaboración de este libro, en unas ocasiones, yo solicité información en esas fuentes. A los pocos días de mis solicitudes yo siempre recibí respuesta.

Algunas veces los canales oficiales son insuficientes. Para conseguir un lugar apropiado para una acción, previamente se debe visitar el lugar propuesto. Una vez ahí se deben examinar las áreas de almacenamiento, las cerraduras y defensas, y observar tanto las diferentes áreas como las rutinas de los guardias de seguridad. Es muy útil elaborar un mapa del área tanto para la planificación como para el juicio legal.

AGREGAR ACCIÓN BOFFORS

Difícilmente sabemos por dónde comenzar la investigación. Cada vez comenzamos improvisando sin orientación alguna. Pero después de un tiempo nos vamos aclarando. En una ocasión, un grupo noruego-sueco trató de averiguar si aviones con armamento nuclear aterrizaban en la base aérea militar “Rygge”, en las afueras de Oslo, capital de Noruega. Otro activista, Henrik Frykberg y yo nos ofrecimos a observar la pista de aterrizaje desde dentro de la base durante tres días. Después de haber sido seguidos y parados dos veces, finalmente pudimos encontrar un buen lugar para nuestras observaciones. A pesar de que no sabíamos cómo eran los aviones que transportaban armamento nuclear, nosotros llevábamos el libro “Jane’s All the World’s Aircraft”[7]. Durante las primeras horas estuvimos sólo marcando con un asterisco aquellos aviones que aterrizaban y despegaban nuevamente de la pista. Después de un rato aprendimos a identificar algunas características especiales. Henrick tomó experiencia usando los binoculares, con tal suerte que podía ver fácilmente el país de procedencia de cada avión. Yo tenía que ojear el libro rápidamente e intentar reconocer las características de las alas centrales y de la parte trasera del avión (alas y el final del cuerpo). Esto fue suficiente para hacer que dos principiantes lográramos averiguar si aviones con capacidad para transportar armamento nuclear llegaban al aeropuerto militar de Rygge.

En otra ocasión dos miembros de un grupo “Azadones” sueco, Gunilla Akerberg y Anders Grip, planearon desarmar un cañón “Bofors” que debía ser transportado en tren. Sin embargo la pareja desconocía la ruta a seguir por el tren. La población que vivía a lo largo de la línea férrea podía informarles la hora en que el tren pasaba y cuándo se hacían los cambios de vagones.  Más importante aún, esa gente sabía cuándo el tren no pasaba y cuándo no se hacían los cambios de vagones. Ello hacía suponer que los trenes difícilmente tenían rutas alternas. Además, los cañones eran demasiado grandes como para poder ser transportados por las carreteras. Finalmente quedaron pocas alternativas de por dónde podían pasar los cañones, las cuales fueron cubiertas por los grupos de apoyo colocándose a lo largo de la línea férrea.

Después de una semana, el jueves, uno de los trabajadores del puerto llamó y les dijo que los cañones ya habían sido embarcados. La moral del grupo cayó hasta lo más bajo. Muchas semanas de espera tensa y estresante para nada. Todo el mundo quería irse a su casa. Uno de los del grupo de apoyo ofreció ir a dar la última mirada antes de que el grupo rompiera filas. Aquel hombre se fue caminando desalentado hacia la estación del tren. Compró un dulce en la estación y, antes de pagar, se dio la media vuelta para echar una mirada. Ahí estaban cinco cañones “Bofors”, Falthaubits 77Bs, cada uno en su propio vagón. Los miró con muchísimo asombro y salió corriendo de regreso donde el grupo. Sin aliento él les contó lo que había visto, pero, por supuesto, nadie le creyó. Cuando finalmente logró convencerles, el grupo tomó un momento para calmarse. Luego se introdujeron en el carro viejo de Gunilla y se dirigieron hacia la estación. Después de perderse lograron encontrar el área donde estaban los puntos de cambio de los vagones, a la par de la estación ferroviaria. Sin que nadie pudiera detenerles procedieron a la primera acción sueca de desmantelamiento.

2.3 LA SEGURIDAD Y LA INFILTRACIÓN

Una forma efectiva de paralizar un grupo es divulgar el rumor de que están siendo víctimas de infiltración enemiga. Más aún si la persona o el micrófono infiltrado es mostrado a los miembros del grupo o públicamente.

En una ocasión recibí un correo electrónico de un miembro de un grupo “Arados” alemán. Él acababa de leer en una revista ambientalista belga un artículo sobre una persona que ofrecía su trabajo a varias empresas para infiltrarse en grupos ecologistas. El activista alemán había reconocido el nombre del hombre de la revista como uno de los participantes de los retiros europeos de “Esperanza y resistencia”.

“No estoy acostumbrado a esto”, me escribió. “¿Qué debemos hacer?”

Yo le contesté que los retiros de “Esperanza y resistencia” son actividades públicas y que, por tanto, el infiltrador tenía derecho de participar.

Yo ya había tenido experiencias negativas con señalamientos a activistas como infiltrados. Varios de mis mejores amigos habían sido acusados falsamente como tales. Esto se vuelve más delicado porque, al no conocer bien a una persona, las sospechas se incrementan muchísimo más. En algunos países europeos se descubren infiltrados, pero esto sucede muy esporádicamente. Un grupo “Arados” en Holanda se desintegró cuando corroboraron que uno de sus miembros era infiltrado. Ya que las infiltraciones verdaderas se dan esporádicamente, los rumores de infiltraciones tienden a regarse con muchísima facilidad. Por tanto, estos rumores causan mucho más daño que las ocasionales infiltraciones reales.

Orlando’s Freeze, un grupo de Florida que fungió como nuestro grupo de apoyo en una acción Plowshare en 1984, sufrió por lo menos tres infiltraciones. Un miembro del grupo, Bruce Gagnon, desenmascaró a dos de los infiltrados y escribió una carta abierta a la policía pidiéndoles que cuando desearan saber algo sobre el grupo o sus actividades mejor les preguntaran directamente por teléfono, en lugar de usar esos métodos. Un grupo pacifista en Siracusa, N.Y., donde yo trabajé como voluntario por un año, tuvo acceso a una gran cantidad de archivos del FBI referentes a ese grupo en tiempos del presidente Jimmy Carter. Más tarde Reagan canceló el acceso a esta información. Los archivos del FBI sobre ese grupo eran, por lo menos, de dos pulgadas de grueso. Constantemente el FBI ha enviado personal para que se infiltre en estos grupos. Algunos de mis amigos me han dicho que ellos han logrado desenmascarar a varias de estas personas.

Acá es donde está el problema real. La sensación de desconfianza provoca que aquellas personas que actúan de manera un poco extrañas sean señaladas como infiltradas. Varios de nosotros comprendimos que la única solución era realizar nuestro trabajo abiertamente. Si no estábamos seguros de qué tanto sabía la policía, les enviábamos una carta informándoles directamente. De esta forma eliminábamos cualquier duda. Otras personas pensaban que debíamos actuar más “profesionalmente”, por ejemplo, siendo más cuidadosos acerca de lo que decíamos y a quién se lo decíamos.

Estas dos actitudes llevan a dos tipos de movimientos totalmente diferentes. La apertura es una condición para la democracia. Para poder tomar decisiones sensatas tú necesitas tener acceso a toda la información relevante disponible. Un estrato gerencial alto que tenga acceso a más información que el resto, funciona más como un sistema despótico culto que como una democracia. Uno con secretos enfrenta problemas tanto para  mantener una dinámica democrática como para conseguir un apoyo amplio. Por consiguiente, es importante resistir a la tentación del sectarismo y el secretismo. La desconfianza ayuda únicamente a aquellas personas que desean manipular el movimiento. Aclaro, sin embargo, que en ningún momento quiero sugerir que quienes proponen un mayor nivel de “profesionalismo” o “hermetismo” sean infiltrados.

Dado que la desobediencia civil está fundada sobre apertura yo no entraré a halar de cómo proteger al grupo del exceso de vigilancia. La apertura puede neutralizar intentos de manipular o de provocar a los grupos de resistencia.

Por supuesto que es importante mantener en secreto los lugares donde se esconde a personas refugiadas. Análogamente puede ser necesario mantener algunas cosas en secreto durante cortos períodos de tiempo, tal es el caso en los momentos previos a una acción. Pero trabajar en continuo hermetismo crea, a la larga, dinámicas nocivas.

Tanto la “seguridad” como la “inteligencia” pueden ser privadas o estatales pero, en todo caso, distintas entre sí. Por lo general le Departamento de Estado, la Policía y el ejército están a cargo del Estado. Mientras que los servicios de seguridad privada son responsables de proteger a las empresas que les contratan. Esta diferencia es tan evidente en la práctica que durante los años 80 el sector de la “seguridad” se expandió drásticamente. De acuerdo a artículos de dos periódicos suecos, desde aquel entonces en ese país el sector de la seguridad tiene más empleados que la policía.[8] Organizaciones grandes como la iglesia Católica o los sindicatos pueden tener sus propios servicios de seguridad.

De acuerdo a la tradición, el ejército y los servicios de seguridad de la policía deben trabajar con contrainteligencia y asegurar que el Estado no se vea amenazado en ningún sentido. Pero dado que el Estado rara vez es amenazado por el crimen común, sus servicios de seguridad vigilan principalmente las actividades políticas y el crimen organizado. El departamento de seguridad de la policía sueca, Säpo, mantiene bajo vigilancia tanto a los movimientos ecologistas como a los pacifistas. Cuando esto fue revelado, el jefe de seguridad de la Policía, Mats Börjesson, señaló que ambos grupos deberían estar agradecidos de estar bajo dicha vigilancia, pues ambos necesitaban que la Policía les protegiera de infiltraciones de los comunistas.[9]

Todo servicio de inteligencia merece ser llamado espionaje. En la práctica, es difícil diferenciar entre las agencias de seguridad y las de inteligencia. Igualmente difícil es diferenciar entre sus áreas de responsabilidad. Philip Agee, un agente que salió de la CIA,  sostiene en su diario que esta institución posee tres tareas principales: la infiltración/manipulación, la propagación de información y el espionaje.[10]

De acuerdo a Agee la infiltración fue usada exitosamente en los partidos políticos, organizaciones juveniles, sindicatos de trabajadores, agencias de estado y otros objetivos similares. El propósito de esto fue controlar dichas organizaciones, lo cual fue relativamente fácil porque la mayoría de ellas poseían la misma estructura jerárquica. Por supuesto, el objetivo del espionaje también puede haber sido simplemente obtener información.

Usar personal propio para la infiltración es una forma económicamente muy costosa. Lo más común es que personas ignoradas o resentidas se presenten en las embajadas estadounidenses ofreciendo sus propios servicios. Agee dice que no es especialmente difícil encontrar gente traidora, incluso dentro de los sindicatos de trabajadores y partidos políticos de izquierda. Cuando nuestro grupo de apoyo en Orlando, “Freeze”[11], fue infiltrado, en dos ocasiones se hizo usando la misma policía. Pero en otra ocasión la infiltración fue llevada a cabo valiéndose de una persona que, habiendo sido acusada de un crimen, esperaba evadir su respectiva condena haciéndole un servicio a la Policía.

Como acabo de decir, la segunda área fundamental de trabajo de la CIA es la desinformación. Si tú lees cuidadosamente los periódicos, siempre encontrarás artículos que deben ser el resultado del trabajo propagandístico de la CIA u otras agencia similares. Un ejemplo bastante obvio es la increíble rapidez con que son difundidas las noticias concernientes a injusticias cometidas por países y organizaciones contrarias a Estados Unidos. En los extintos países socialistas, la gente desarrolló la habilidad de leer entre líneas y poder ver la realidad a través de la masiva propaganda estatal.

Agee divide la propaganda en tres categorías. La propaganda blanca, que es la distribuida oficialmente; la gris, proveniente de organizaciones e individuos que parecen ser independientes; y la negra, aquella que es anónima o proveniente de fuentes falsas.[12] La desinformación se da tanto a través de la divulgación de mentiras como de verdades a medias. El objetivo de esto es controlar el curso de los acontecimientos. Algunas veces este control es directo y obvio, sin embargo, normalmente es más sofisticado e indirecto. El departamento de Seguridad de la Policía sueca, por ejemplo, simulando un error filtró una lista de los parlamentarios que habían visitado trabajadoras del sexo. En la realidad este fue un claro mensaje a todas las personas que ejercían la política partidista o que ocupaban altos cargos oficiales: si estaban involucradas en actividades que no deseaban que fuesen propagadas, lo mejor era que hicieran lo que el Dpto. de Seguridad de la Policía de Seguridad deseaba. Los periódicos y las/los periodistas que usan desinformación normalmente no son conscientes del verdadero propósito que está detrás de lo que están publicando. Por otro lado, las personas que critican las agencias de seguridad corren el riesgo de ser difamadas o de que sus secretos sean hechos públicos. Al menos tres altos oficiales en Suecia han sido víctimas de filtración de información por parte del Dpto. de Seguridad. Los tres trabajaban para el Departamento de Estado, eran, en alguna medida, críticos hacia aquel Dpto. de Seguridad y habían intentado cambiar la forma de trabajar de esta institución.

Incluso movimientos no políticos que son críticos hacia el estado pueden ser objetos de similares campañas difamatorias. Por ejemplo, grupos fanáticos religiosos pueden diseminar panfletos en los que afirman que los movimientos de paz hacen uso de símbolos diabólicos. Una ruptura entre los movimientos de paz y las iglesias católicas puede ser provocada en este sentido. Una cooperación estrecha entre ambos grupos podría ser catastrófica para el ejército, dado que las iglesias cristianas son las instituciones que probablemente poseen el mayor número de miembros activos.

Una campaña difamatoria de resultados inmediatos generalmente es efectiva si es dirigida hacia los líderes de los movimientos. Varios supuestos escándalos referidos a las vidas privada de Mahatma Gandhi y a Martín Luther King fueron difundidos por agencias de propaganda estatales.[13]

Otra forma de desinformación es la provocación. Gunnar Ekberg, quien trabajó para la inteligencia militar sueca, se infiltró en varios grupos suecos solidarios con Vietnam y Palestina a finales de los sesentas y comienzos de los setentas. Infiltrando propaganda antisemita en los folletos y hojas volantes de esos grupos, entre otras cosas, Gunnar logró difamar el movimiento palestino. Sin embargo, él fue ante todo un espía.[14]

La tercera tarea prioritaria de la CIA  es el espionaje. La persona informante es un recurso importante para una información más completa. Cuando yo estudié español en una Universidad en Ecuador conocí misioneros suecos que habían estudiado en la Escuela Misionera en Costa Rica. Esas personas me contaron que la CIA reclutaba informantes entre los estudiantes estadounidenses de aquella Escuela. También me dijeron que ellos y ellas podían adivinar quiénes de sus compañeros de clase habían sido reclutados por la CIA. Un método simple para averiguarlo era preguntarles si alguien había intentado reclutarles. Si las personas interrogadas contestaban que sí, pero que ellas habían respondido que no, lo más probable era que estuvieran diciendo la verdad. Pero si las personas no querían hablar del tema, muy probablemente habían sido reclutadas.

El espionaje es un inmenso y burocrático negocio en la actualidad.

Es probable que un servicio de inteligencia pequeño obtenga la mayoría de su información de fuentes oficiales y la intercambie con otras organizaciones de espionaje. Este intercambio consiste usualmente en una rutina de ida y vuelta de análisis e información. Se presume que el favor será devuelto enviando información similar y con cierto grado de lealtad. Algo importante es que, a pesar de lo que acabo de decir, cierta información puede ser “vendida” o canjeada por favores especiales.

Si una agencia de seguridad desea ser un colaborador creíble, ésta deberá proveer información sobre organizaciones de refugiados, partidos políticos, sindicatos de trabajadores y movimientos de protesta. Un país pequeño muy fácilmente cae en dependencia cuando colabora con uno de estos servicios de las superpotencias. La policía de seguridad sueca ha sostenido que si la CIA deja de proporcionarles información, eso podría paralizar áreas vitales de la actividad de esta institución sueca. Esto sucedió en una ocasión, después de que el gobierno sueco protestara oficialmente, el 23 de febrero de 1979, contra el hecho de que el FBI había utilizado altos oficiales de la policía sueca para realizar espionaje entre ciudadanos iraquíes, entre otros. Dicha protesta tuvo que ser silenciada para que las relaciones de Suecia con la CIA pudieran volver a la normalidad.[15]

2.3.1 La Vigilancia

La fuerza de la no-violencia proviene precisamente de no jugar las reglas del oponente. Sólo para indicar cuán fácil es comenzar a jugar el mismo juego de los espías contratados oficial o privadamente, a continuación ilustraré qué tan profesionalmente se juega a las escondidas.

William J. Davis es un sacerdote que investiga el espionaje privado y estatal contra las iglesias y grupos de solidaridad en los Estados Unidos. Él ha mostrado, por ejemplo, cómo los recientes desarrollos tecnológicos han hecho de la intervención de teléfonos un trabajo de rutina.[16] Usando técnicas similares a la de los servicios de contestadoras de las compañías telefónicas, los teléfonos de todo el país, incluidos los teléfonos privados, pueden ser rápidamente intervenidos.

Con la ayuda de palabras clave como “resistencia” o “Central América”, las computadoras pueden grabar y clasificar o borrar las llamadas que no resultan interesantes. Ahora es posible intervenir todos los números de un sindicato de trabajadores y trabajadoras, incluso si este posee cientos de miles de miembros. Por supuesto, la mayoría de las grabaciones hechas durante intervenciones masivas de teléfonos, con la ayuda de palabras clave en computadoras, son borradas después de cierto período de tiempo. Solamente aquellas que la computadora considere interesantes son grabadas y escuchadas.

Una forma sencilla de enviar señales es a través de un radio transmisor pequeño. Uno de los modelos más comunes, fácil de construir en casa, transmite en la frecuencia de 103 mega hertz. En mi ciudad natal the Empmloyeers Confederation (Confederación de Patrones) transmitía su propaganda radial local en una frecuencia muy similar, la cual causaba irritación en quienes intervenían los teléfonos y alegría en aquellas personas sufrían dichas intervenciones. Los aparatos para intervenir llamadas también pueden interceptar vibraciones de tu voz provenientes de muebles o ventanas. Esto se puede hacer con un láser, por ejemplo, o poniendo micrófonos sensibles contra la superficie vibratoria.

Una manera de descubrir si alguien está interfiriendo tu teléfono consiste en la siguiente. Coloca el auricular de tu teléfono cerca del radio de tubos de tu abuelita, mueve la perilla del dial hasta que escuches algo como el chillido de la guitarra de Jimi Hendrix. Eso te indicará que quien está interviniendo tu teléfono está usando la  misma frecuencia que en ese momento te indica tu radio. ¡Procura avisarle a la persona que está interviniendo tu teléfono que apague sus audífonos antes de que tu hagas esto!

A parte de ser intervenido en las conversaciones, estar bajo vigilancia también puede implicar que tu correo sea abierto. Una amiga mía, en Estados Unidos, nunca recibía correspondencia los sábados, lo cual era extraño dado que todo su vecindario sí recibía correo los sábados. Pero no sólo eso, ella era una pacifista activa y normalmente recibía una enorme cantidad de correspondencia, más de lo común, y ayudaba al movimiento “Azadones” investigando bases militares y escondiendo personas refugiadas. Ella sospechaba que su correo era retenido con regularidad. Mi amiga vivía en un pueblo pequeño en el que la estación local de Policía no tenía mucha actividad durante los fines de semana. Ella debía esperar pacientemente hasta que su correo del fin de semana le llegara el siguiente lunes. La conexión era tan clara que más parecía que el interceptor de su correo quería hacerle saber que ella estaba bajo vigilancia. Era una forma de mantenerla bajo control, más que de obtener información.

La vigilancia continua es cara. El movimiento de la no-violencia, probablemente, no permanece bajo vigilancia durante mucho tiempo. Cuando se descubre que el movimiento está siendo vigilado, la intención puede ser más bien causar sospecha entre los miembros del movimiento, más que obtener información. Un empleado de “BOFORS”, una compañía sueca productora de armas, fue informado por el departamento de seguridad de dicha compañía que todas las personas miembros de un grupo “Azadones” estaban registrados, incluyendo a la gente que únicamente brindaba apoyo logístico. Pero, ¿cómo sabían quiénes estaban involucrados en aquel grupo?, ¿por qué esa información llegó hasta nuestro grupo?, ¿fue un intento de infiltración o más bien una simple desinformación para que el grupo se volviera paranoico?

Normalmente yo doy por hecho que el “Hermano Mayor”[17] puede verlo todo. Probablemente él no esté realmente interesado en nuestro grupo. Pero, en la medida en que yo dejo de tener miedo de lo que el Estado pueda saber sobre nuestras actividades, ello deja de ser una amenaza para nuestro trabajo.

“¡Pero…”, puede objetar el lector pensativo, “… ¿Cómo hacen los grupos “Azadones” para esconder refugiados o para llevar a cabo acciones sorpresivas?”

Debemos diferenciar entre la policía local, Migración, el Ministerio del Interior y las agencias de seguridad. Una agencia de seguridad difícilmente tiene motivo alguno para detener un acto de desobediencia civil. Con ello únicamente lograrían ponerse al descubierto ellos mismos. Este tipo de descubrimiento, políticamente hablando, es sumamente delicado para esas agencias, pues puede hacerse público. La Policía, por el otro lado, rara vez tiene los recursos y el aval necesarios para vigilar los grupos solidarios o alternativos.

¿Cuál es el límite de la apertura? En la medida en que las investigaciones o acciones avanzan, cierta cautela es necesaria. Tú no debes mencionar por teléfono el nombre del lugar donde se esconden las personas refugiadas. Dado que las agencias de seguridad intercambian información, también debes ser cuidadoso con información sobre grupos e individuos que están luchando contra dictaduras. Igualmente debes ser prudente con listas de direcciones delicadas cuando viajas internacionalmente. Algunos agentes aduaneros celosos de su trabajo pueden pensar que su jefe debe estar interesado en ellas. Incluso, de volverse necesario, en aquellos casos en que haya que mantener una investigación en secreto, es importante hacer público todas las acciones controversiales tan pronto como sea posible. Darle a otras personas la oportunidad de criticar e influenciar tu actividad mientras ésta aún se está llevando a cabo,  entorpece el mantenimiento de la democracia y evita que desarrolles tu propia moral individual.

Notas

[1] Ibíd.

[2] Kropotkin, Petr, Mutual aid: A factor of Evolution (London: Freedom Press, 1987).

[3] Desdichadamente yo no he podido encontrar literatura alguna donde Phil Berrigan desarrolle este punto. En discusiones él ha mantenido que la comunidad es ambas cosas, el objetivo y el fundamento de la resistencia. Los grupos “Azadones” normalmente comienzan por descubrir qué es lo que de común hay entre sus miembros. Este proceso en sí mismo crea un sentido de comunidad.

[4] Gandhi, Non-violent Resistance, pp. 55, 52,40.

[5] Comunidad de la vida del Atlántico.

[6] Mahatma Gandhi tituló su autobiografía La Historia de Mis Experimentos con la Verdad (Ahmedabad: Editorial Navajivan, 1989; primera edición 1927).

[7] “Jane’s All the World’s Aircraft”. Jane’s Year book, New York: Arco; publicado anualmente desde 1929. (“Aviones de Todo el Mundo”, de Jane).

[8] Nyström, S., “Palmemord och affärer bakom säkerhets-boomen” (Asesinato de Palme y el negocio detrás del auge de la seguridad), Beckans affärer 37 (Estocolmo, Septiembre 1988), pp. 86-89; y Briton, C., “Gler anställda än hos polisen” (Más empleados que en la Policía), Dagens Nyheter, Agosto 22, 1988.

[9] Andersson, B.G., “Nye Säpochefen: Öppenhet ska ge nytt förtroende,” Dagens Nyheter, Septiembre 21, 1989.

[10] Agee, Philip, Inside the Company: CIA Diary (London: Allen Lane, 1975), pp. 35-97.

[11] Inmovilizado, paralizado, congelado.

[12] Ibíd., p. 70.

[13] Garrow, David J. Bearing the Cross: Martin Luther King, Jr., and the Southern Christian Leadership Conference (London: Jonathan Cape, 1988), pp. 281, 371-382.

[14] Bratt, P., “Detta är Gunnar Ekberg…” (Este es Gunnar Ekberg…), Folket i Bild, Kulturfront 10 (Estocolmo, 1973), pp. 4-5.

[15] Anderson, B.G., “Ansträngda US-relationer 1979, CIA avbröt Säaposamarbete” (Tensas relaciones estadounidenses 1979, la CIA suspende su cooperación con la Säpo), Dagens Nyheter, 24 de Septiembre de 1989.

[16] Davis, W.J., “Schemes and Devices, Surveillance,” Sojourners 2 (1986), pp. 16-19.

[17] Es decir, el gobierno.

I N D I C E

Nota del Editor

Introducción: Nacimiento un manual

  1. El Camino de la Resistencia: Desobediencia Civil

¿Qué es la desobediencia Civil?

Una Definición de Desobediencia Civil

Diferencia entre Desobediencia Civil y Acción Directa

El Método de la Ética

La ética del Método

No-violencia

¿Por qué la No-violencia?

  1. Grupos de Afinidad: Preparaciones

Conflicto y Cooperación

Obediencia y Miedo

Grupos de Afinidad

Responsabilidades e los Grupos de Afinidad

Preparaciones para una Acción

La Investigación

Seguridad e Infiltración

Vigilancia

  1. Expresiones de la No-Violencia: Acciones

La Acción

El Movimiento para Refugiados

Promesa de Resistencia

Acciones de los ‘Azadones’

Desmantelamiento de Armas

Bloqueos

Tomas

Campamentos

Objeción de Conciencia

Objeción de Conciencia a Prestar Servicio Militar

¿Es un Sabotaje el Calzar Zapatos de Madera?

Llave Inglesa

  1. La Voz de la Resistencia: La Acción

El Adversario

Campañas de Resistencia

Los Símbolos

Eficacia automática o Búsqueda de la Verdad

Directrices para la No-violencia

Arresto

Interrogatorio

Solidaridad en la Cárcel

Comunicación

Los Medios de Comunicación

Contacto con los Medios de Comunicación Masiva

El Paquete para la Prensa

Entrevistas

  1. Diálogo de Resistencia: El Juicio

Encuentro Cara a Cara

Las Diferentes Fases del Juicio

  1. El Poder de la Resistencia: Condena Legal

Superando el Miedo

Oportunidades que Ofrece la Condena

Condena y Resistencia

Manejando el Encarcelamiento

  1. Una Condición para la Resistencia: Democracia

Desarrollando Democracia

Herramientas para la Democracia

Agentes Facilitadores

Agentes Mediadores

Consenso

Consenso como Método

Organización y Redes

Opresión

Minorías

Elitismo


 

  1. Aprendiendo la Resistencia: Capacitación

Historia de la Capacitación

Preparación para la No-violencia

Preparando un Curso

  1. El Futuro de la Resistencia: Posibilidades

Pensamientos Sobre una Desobediencia Utópica

Agradecimientos: La Formación de un Manual

Notas

14 08 2002